- Tú no eres distinto ni mejor.
- No dije que lo fuera. No lo soy. Diablos, yo entiendo. Entiendo completamente. La apatía es la solución. Digo, es más fácil perderte en las drogas que lidiar con la vida, es más fácil robar dinero que ganarlo, es más fácil pegarle a un niño que criarlo. El amor cuesta, requiere esfuerzo, trabajo...
- Estamos hablando de enfermos mentales, estamos hablando de gente jodidamente loca.
- No, no.
- Sí, hoy.
- No, estamos hablando de la vida cotidiana aquí. No puedes darte el lujo de ser tan ingenuo.
- Vete al carajo. Deberías escuchar lo que dices. Dices que el problema es que a nadie le importa nada. Entonces, a mí no me importa la gente. No tiene sentido. ¿Sabes por qué? ¿Quieres saber por qué?
- Porque te importa.
- Claro que sí.
- Y tú vas a hacer la diferencia.
- Como sea, el punto es que yo no creo que tú estás renunciando porque crees estas cosas que dices, no. Yo pienso que quieres creer en ellas porque estás renunciando. Y quieres que concuerde contigo y te diga "sí, tienes razón, está todo jodido, es un desastre, nos deberíamos ir a vivir en una cabaña, al bosque". Pero no, no lo voy a hacer. No estoy de acuerdo contigo. No puedo."