domingo, 23 de noviembre de 2014

mirando las estrellas

Me dan asco. Me doy asco.
¿Por qué vivimos en un puto mundo tan lleno de mierda?
“Sólo el amor nos salvará…” ¿Y si el amor nos hunde? ¿Y si ya no quedara nada, ni el amor? ¿Qué hay para las personas que están solas, que se sienten solas en lo más profundo?
Desgarra pensar en los otros, y más todavía, en mí. No me importaría dejar las cosas así, mal con todos. Si total… a nadie le preocupa, a nadie le interesa, es sólo un brote más, claro. Es minúsculo, como todo lo que “le” pasa. No sabe apreciar la vida, nada más.
Odio. Odio profundo, profundísimo. Recorre mis venas. Me violenta. Me indigna. Repite imágenes, sensaciones, horrores.
¿Por qué estás vos ahí? Vos tendrías que salvarme. El amor me debería salvar. ¿Por qué no me salva? ¿Qué falló? ¿Qué falla? Seré yo. Seguro. Siempre soy yo.
De todos los problemas, de todos MIS problemas soy la causante. El resto se calla, intenta abrazarme, o gritar más fuerte que yo. De la manera que sea, nada sirve, y yo no voy a dejar de cargar con cientos y cientos de culpas.
Repugnancia por el detestable ser humano y por mí, que soy eso.
Perdón che, pero sí, ya está todo teñido. Sí, yo me encargué de teñirlo. Era una mancha, ahora todo es oscuro. Fue inevitable. Te pido disculpas... Pero, pero... Las inseguridades.

Solo quiero recordarte que no fui yo quién causó la mancha en primer lugar.





[Qué enfermedad que tengo.]
[Te importo tres soretes.]




[Qué linda palabra, 
s o r e t e s]