En las cuadras de alrededor siempre hay alguien cubierto por unas frazadas con su cuerpo recostado sobre el asfalto. A veces, sin nada que lo cubra. Silencio. Silencio porque pasa y no dice nada, porque pasa y no hace nada. Porque ¿qué puede hacer ella?
Toca el timbre de afuera y el portero le abre desde su cabina. Entra, lo saluda, él se fija quién es y se da cuenta que se conocen hace rato.
Más gente conocida. Sonrisas, "¿cómo estás?" "Bien, ¿vos?"
Algunos no contestan con un "bien" y se limitan a un sonido parecido a "meh", como expresando: "ahí ando, más o menos".
Ella no sabe cómo está. Pero ahí se siente bien. Este es su lugar. Acá está su fe, acá está su gente, acá están sus proyectos y sueños. Acá está su pasado y su presente, y con suerte, su futuro.
Un reencuentro que la llena de emoción y de tristeza al mismo tiempo. Pero sigue adelante, con una sonrisa. "Mantené la calma, Julita", se dice. "Hacé silencio y seguí".
Una reunión algo caótica, pero que colma su alma de felicidad por saber que afirma su opción y que elige estar ahí cada semana. Por creer fervientemente en esto que mueve su corazón desde los quince años (y desde antes, sin saberlo).
Comunidad ¿unida? ¿separada? ¿Por qué a algunos no les deja nada esto? Siguen sin saber por qué están ahí ¿Por qué a mí me pasaba? ¿Por qué algunos están pero se van, con excusas?
¿Amar es estar? Ojalá amar sea eso y mucho más.
Dispuesta a que acudan a mí, a ayudar y acompañar. Dispuesta a seguir optando por esto que me invita a caminar, a correr, a jugar, a gritar por aquellos que no pueden o no quieren hacerlo. A gritar por mí, también. A gritar por nosotros, por este grupo, por esta edad, por este espacio. A gritar por vos.
A gritar por los que están fuera de estas cuatro paredes.
Y que estos gritos llamen a la acción.
Y que estos gritos llamen a la acción.
No vamos a cambiar el mundo, pero podemos cambiar ciertas realidades cercanas. Podemos cambiar nuestra realidad. Podemos tener conciencia. Podemos acompañar, podemos acompañarnos. Podemos mirarnos, charlar, cantar con todas nuestras fuerzas, bailar, tomar mates, divertirnos, llorar, reír, sostenernos, querernos.
De a poco, todo es de a medias, todo es de a dos (y más).
"... pero hasta en dirección equivocada,
lo mío es ir contigo, compañerx."